
¡Ains! Llegó la época de los calabacines y su reproducción por generación espontánea. Estoy por apostar que no hay persona ahora mismo que no tenga en su frigorífico un calabacín (o dos) de tamaño insospechadamente grande, regalado por un amigo/a que tiene huerto (o sus padres) y que ya no saben qué hacer con tantos calabacines. Ni yo ahora mismo tampoco, ¡ja,ja,ja! Tengo tres en la nevera, de kilo y medio cada uno (vaaale, he exagerado un poco) y tengo que darles salida pronto, porque soy la única que los come en casa. A mi madre no le puedo llevar porque ella tiene sus propias amigas regaladoras de calabacín, que surgen de la nada por estas fechas.
Y no me entendáis mal, ¿eh? que me encanta tener por la cara productos de la huerta, como pimientos, tomates… y calabacines! Pero claro, tienen su caducidad y no hay nada que más rabia me dé que se me estropeen estas cosas, así que como loca estos días a buscar recetas con calabacín para darle salida. Así que el otro día me dije: ya es hora de probar un bizcocho de calabacín, sabiendo lo riquísimo que es el de zanahoria. Y buscando, buscando, me encontré con el blog de Morgana, Tartas con Magia, que tiene cosas deliciosas. Entre ellas, esta tarta de calabacines, de la que yo sólo hice el bizcocho, con óptimos resultados. Es uno de los bollos más jugosos que he probado. Además, es la primera vez que hago una receta de la famosísima Nigella Lawson, que también me hizo ilusión, porque ya tenía ganas después de las maravillas que habláis de ella en vuestros blogs.
Si queréis ver la receta original de Morgana, pinchad aquí.
INGREDIENTES
2 huevos
Media cucharadita de levadura química
Media cucharadita de bicarbonato
Un puñado de uvas pasas
PREPARACIÓN
Lo primero de todo es preparar el calabacín. Sin pelar, se lava y se pesa y esa cantidad se ralla con un rallador grueso. Se deja reposar por si suelta un poco de agua.
En un bol, se baten los huevos con el azúcar y el aceite hasta que queda una crema con todos los ingredientes bien integrados.
A esa crema se le echa la mezcla de harina, levadura y bicarbonato, tamizada, y se mezcla bien.
Por último, se incorpora el calabacín rallado y con la ayuda de una espátula se remueve para que todo se integre bien. Añadir las uvas pasas a la masa.

Se vierte la mezcla en el molde y se introduce en el horno, precalentado a
El bizcocho, como siempre, estará listo cuando al pinchar con un palillo en el centro, este salga limpio.
OBSERVACIONES PARA PRINCIPIANTES COMO YO
La verdad es que es un bizcocho de lo más sencillo y bastante rápido de preparar, pero ahí van, como siempre, algunos consejillos:
Cuando echéis la mezcla de harina, levadura y bicarbonato a la masa no os asustéis porque sea complicado de trabajar. La verdad es que a mí me pasó, pensé que no había echado algún ingrediente, porque me quedó como un engrudo grumoso bastante denso. Paciencia, que todo se soluciona cuando se le echa el calabacín y se convierte en una masa más ligera, ¡uf!
Esta cantidad de ingredientes están pensados para un molde de unos
Aseguraros bien de que el bizcocho se hace por dentro, porque el calabacín lo convierte en muy húmedo y puede engañar. Yo tuve que dejarlo más tiempo que el que venía en la receta original.
Lo de pelar el calabacín supongo que será opcional, pero os aconsejo no hacerlo, porque queda bastante gracioso el tono verde en el bizcocho. Eso sí, para los que no se atreven por ser de calabacín, lo juro por Nigella, ¡je,je!: NO SABE A CALABACÍN. Es algo parecido al bizcocho de zanahoria, que no sabe a su ingrediente principal y está delicioso.
Para mi gusto, el bizcocho queda poco dulce así que, aviso a los golosos, por si quieren añadir más azúcar. Yo supongo que al ser la base para una tarta, el dulzor que le falta se lo da el relleno y la cobertura que lleva para completar la receta original que a ver si algún día me atrevo a hacerla.
Está mucho más rico si lo dejáis reposar de un día para otro.

























