viernes, 5 de junio de 2009

Bea y la dulce Vitoria

Hace pocos días descubrí Vitoria y, la verdad, me sorprendió, no creí que iba a ser tan bonita. Aunque, claro, tener unos anfitriones como los que tuve yo, ayudó mucho. Sobre todo porque ellos tampoco eran de allí, viven en Vitoria por su trabajo, y todos juntos fuimos descubriendo la ciudad: sus calles antiguas formando una almendra alrededor de la vieja catedral de Santa María, a la que le están haciendo un buen lavado de cara, la concurrida calle Eduardo Dato para tomarse unas cañas, el precioso paseo de Fray Francisco, donde, junto al Palacio de Ajuria Enea conviven multitud de casas dignas de ver, los modernos edificios de viviendas de las afueras….


y, cómo no, las pastelerías del centro, donde los típicos “vasquitos” y “neskitas” de chocolate

conviven con dulces clásicos y otras artesanías culinarias con las que se te van los ojos…y el paladar.




Algunas, con nombres tan curiosos y autóctonos como “txapelas”, “alavesicos” o “vitorianicos”


Aquí os dejo estas fotos de algunas de las pastelerías con las que me topé durante mi visita a Vitoria, para que os hagáis una idea de lo que os podéis encontrar y animaros a hacer turismo por España y dejaros caer pronto en Vitoria, que merece la pena.





martes, 2 de junio de 2009

Bea la facilona

Bueno, el adjetivo se refiere a la receta, que conste. Esta vez sí que nadie tiene excusa para ponerla en práctica. Sin manchar nada, sin complicarse en la cocina. Sólo abrir envases, extender, colocar y al horno. Así de sencilla es esta EMPANADA DE JAMÓN Y QUESO. Tan fácil, tan fácil, que no la he tenido que sacar de ningún blog de cocina. Ideal para salvar parte de una comida o cena con amigos, para picar algo, en frío o en caliente, igual de rica está. ¡Vamos allá!


INGREDIENTES

2 láminas de hojaldre

Jamón de York

Queso en lonchas


PREPARACIÓN

En una bandeja de horno, extender papel vegetal para que no se pegue la empanada y, sobre este, una lámina de hojaldre bien estirada.

A continuación, se cubre con lonchas de queso y, sobre ellas, las lonchas de jamón de York.

Por último, se vuelve a cubrir con más queso y, por encima, otra nueva lámina de hojaldre.

Se cierran bien los bordes para que no se salga el queso cuando se funda en el horno y se pica con el tenedor el hojaldre por arriba, para que, cuando se esté cocinando, no se hinche la masa.

Se mete en el horno, a 200ºC, durante aproximadamente veinte minutos y…¡listo para comer!


OBSERVACIONES PARA PRINCIPIANTES COMO YO


No me negaréis que esta vez es fácil fácil de verdad, así que pocas observaciones hay que hacer.


No se os olvide pinchar el hojaldre con un tenedor antes de meterlo en el horno, porque si no, la masa se hincha y se puede romper. Así, deja salir el aire de dentro.


Usad un queso que funda bien, eso va en gustos. Os puede gustar más fuerte o más suave. Para mí, el mejor es el Gouda, que es muy tierno y se deshace muy bien. Es ideal para comer la empanada calentita.


Si queréis que esto sea todavía más fácil, comprad masa de hojaldre fresca, que viene enrollada y ya está bien estirada, así que sólo hay que colocarla sobre la bandeja del horno. La congelada también sirve, por supuesto, pero a lo mejor está más gordita y hay que estirarla un poco antes con un rodillo.


El tiempo en el horno es orientativo. La primera vez que la hagáis, estad atentos por si se hace en menos tiempo (cuando esté doradita por arriba es que ya está) y así sabréis cuántos minutos necesita vuestro horno para el resto de las ocasiones.


Si queréis que quede más “presentable”, antes de meterla al horno, pinceladla por arriba con huevo batido. Eso le da un color y brillo más bonitos.

Por último, si sobra empanada, sin problema, se congela y ya tenéis para una próxima ocasión. Sólo hay que calentarla un poco y tan rica como recién hecha.


viernes, 29 de mayo de 2009

Bea copia hasta a los amigos

Pues sí, qué pasa, que una a veces tiene ideas propias, pero otras (la mayoría) a copiar sea dicho. Casi siempre de blogs culinarios, pero alguna que otra de amigos que te invitan a comer o cenar y ahí estás tú preparada con la libreta y, sobre todo, con el estómago, que lo tengo muy agradecido, que conste. Además, esta vez voy a aprovechar la oportunidad para, además de plagiar a mi amiga Henar, felicitarla desde aquí, porque… ¡hoy es su cumpleaños! Así que MUCHAS FELICIDADES y a disfrutar de tus 26 añazos (que son los que aparentas, por supuesto).

Y ahora, vamos con la receta, la primera ensalada del blog, que no la última. Se trata de ENSALADA DE GULAS Y BEICON y, por cierto, creo que es plagio de plagio, pero a quién le importa, ¡ja,ja!


INGREDIENTES

1 bolsa de canónigos

250 gramos de beicon en tiras

2 bandejas pequeñas de gulas congeladas

50 gramos de nueces

1 diente de ajo

Aceite

Vinagre de Módena

Sal


PREPARACIÓN

Primero, descongelar las gulas. En una sartén se fríe el beicon cortado en tiras hasta que quede crujiente.

En la sartén se fríe un poco el diente de ajo, cortado finito, con un poco de aceite y después se vierten las gulas y se remueven un poco para que se calienten y cojan sabor.

En una ensaladera honda se echan los canónigos y encima, todavía caliente, el beicon y las gulas.

Se añaden las nueces picadas y se aliña al gusto. ¡Ya está lista para comer!

OBSERVACIONES PARA PRINCIPIANTES COMO YO

Como veis, tiene poco misterio esta ensalada, pero la mezcla de sabores y el que sea templada la hacen especial.


Si queréis manchar menos la cocina, se puede hacer el beicon en el microondas. Se corta en tiras, se pone en un plato, se tapa y se mete unos dos minutos, hasta que se haga.


La gulas sólo hay que calentarlas un poco en la sartén, con cuidado de que el ajo no se queme. Si os gusta, lo añadís también a la ensalada.


El aliño se puede poner el que más guste, pero, personalmente, creo que el vinagre de Módena es el que más le “pega” a los canónigos.




martes, 26 de mayo de 2009

Bea y el amor a primera vista

Sí, eso es lo que me pasó hace poco, cuando estaba navegando por mis blogs de cocina favoritos y me topé con esta receta de Carmelilla, de Mis recetas de cocina.

Este CHINOIS DE CREMA me dejó totalmente absorta y, ¡por dios, tenía que hacerlo yaaaaaa!!!!!! Fue, como digo, amor a primera vista. Y un amor, podría decir ahora que he repetido la receta varias veces, ya consolidado. Y creo que lo puede corroborar la gente que lo ha probado, no porque yo sea una gran cocinera, todavía sigo en “cocinillas”, y lo que me queda, sino porque está realmente bueno.

Queda una masa muy tierna, con una miga espectacular y, encima, con el “plus” de la crema. Delicioso. Un amigo me dijo que le recordaba a las raquetas de las pastelerías, para que os hagáis una idea del sabor.

A Carmelilla está visto que le sienta de maravilla los aires de El Bierzo, porque cada receta suya es toda inspiración para los que estamos empezando en esto…y más si son cosas dulces, claro.


Si queréis ver la receta original de Carmela, pinchad aquí.


Y esta es la mía:


INGREDIENTES

Para la masa:

375 gramos de harina de fuerza

1 sobre de levadura seca de panadero

50 gramos de mantequilla

50 gramos de azúcar

1 huevo

100 gramos de yogur natural

50 mililitros de leche

2 cucharaditas de esencia de vainilla (opcional)

1 cucharada de miel (opcional)


Para la crema:

400 mililitros de leche

1 sobre de Flanín o similar

100 gramos de azúcar


PREPARACIÓN

En un bol, se mezcla la harina con la levadura seca. Encima, se añade la mantequilla derretida, el yogur, el huevo, la leche, el azúcar y, si se desea, la esencia de vainilla y la miel.


Con las manos, se amasa hasta que se integren todos los ingredientes y se obtenga una masa elástica. Si se necesita, se le añade un poco más de harina.

Se tapa el bol con un paño y se deja en un lugar templado para que doble su volumen durante, aproximadamente, una hora.

Mientras tanto, se prepara la crema para rellenar el bollo. Para ello, se separan 100 mililitros de leche de los 400 que se necesitan en un vaso y allí se disuelve el sobre de Flanín y el azúcar. En un cazo, se ponen los 300 mililitros restantes y se cuece un poco la leche. Cuando comience a hervir, se separa del fuego y se le añade el vaso de leche con el Flanín y el azúcar.

Se vuelve a poner a fuego lento y se remueve constantemente con una cuchara de palo, hasta que la crema espese.

Se quita del fuego y se reserva.

Una vez que la masa haya doblado su volumen, se vuelve a amasar, esta vez en una superficie lisa, para quitarle el aire y se extiende con la ayuda de un rodillo para formar un rectángulo.

Ahora se extiende sobre ese rectángulo la crema, que ya estará templada.

Con mucho cuidado, para que no se salga demasiado la crema por los lados, se enrolla la masa como si fuera un brazo de gitano. Con un cuchillo afilado, se corta la masa en 7 u 8 rulos de unos tres dedos de grosor.

En un molde redondo, engrasado, se ponen con cuidado los rulos, alrededor y en el medio, como se ve en la foto:

Otra vez se dejan en un lugar templado para que la masa vuelva a doblar, esta vez durante alrededor de media hora.

Se precalienta el horno a 200ºC y se mete el molde durante media hora para que salga así de espectacular.

OBSERVACIONES PARA PRINCIPIANTES COMO YO


Antes de nada, no os voy a engañar, es un poco engorroso, sobre todo a la hora de enrollar la masa con la crema dentro. La primera vez que lo hice, creí que mandaba todo a la m… Pero luego me calmé, respiré profundamente y me resigné a tener que limpiar después toda la encimera pringada de crema. Eso sí, cuando probé el primer bocado tan tierno, se me olvidó todo lo pasado, ¡ja,ja! Así que no desesperéis, como casi hice yo, y animaros. Si no, fijaos en mí, no sé cuántos llevo hechos ya… ¡y no me canso!


Cuando estéis haciendo la masa, veréis que se integran todos los ingredientes bastante bien, en poco rato, y, además, apenas hay que añadir harina extra, porque es una masa nada pegajosa. Así, también es fácil de amasar después del primer levado en la encimera, no hay que enharinarla, porque no se pega.


La masa es bastante elástica y ahí radica el pequeño problemilla para estirarla. Al final se consigue, pero cuesta un poco (por lo menos a mí) conseguir un rectángulo grande con el rodillo, porque parece un chicle la “jodía” y se vuelve a encoger. Ya sabéis, contad hasta diez y duro con el rodillo, que no os supere este pequeño bache, ¡je!


Para que la masa suba bien las dos veces, lo ideal es precalentar el horno a 50ºC cinco minutillos, con eso basta, y dejar la masa ahí dentro, que repose, con el horno ya apagado. Ya veréis qué bien sube. El primer levado es de aproximadamente una hora y el segundo, con media bastará. Así lo hice yo la primera vez, a la manera tradicional, pero, oye, que he descubierto el programa de amasado de mi súper panificadora y es una maravilla. ¿Me estaré volviendo una vaga? Qué va…sólo que hay que amortizar los regalos, ¿no?


Insisto en el cuidado al cortar el rulo de masa relleno de crema. Utilizad un cuchillo que corte bien e intentad no apretar mucho la masa para que no pierda mucha crema. Eso sí, yo lo que he hecho alguna vez es recoger la crema “perdida” y, ni corta ni perezosa, volvérsela a poner, aunque sea por encima. Aquí no se desaprovecha nada.


He usado para este chinois moldes redondos de usar y tirar y la verdad es que son muy prácticos, os los recomiendo. Sobre todo si lo hacéis para llevar a algún sitio o para regalar. Así se termina (ya veréis cómo vuela) y se tira el molde sin más preocupación. Eso sí, no se os olvide engrasarlo un poco (con aceite o mantequilla derretida) para que luego se pueda despegar bien.


Si veis que el chinois se está quemando mucho por arriba, cubrirlo con un trozo de papel de aluminio para que no se tueste más, mientras se sigue haciendo el resto. Yo ni lo pinté por arriba con huevo batido ni le eché mermelada de albaricoque, como dice en la receta original, pero seguro que así queda incluso más bonito y rico.


Para hacerlo necesitáis más o menos dos horas y media, para que os hagáis una idea. Al menos, eso es lo que tardé yo. ¡Ah! El olor que sale del horno es una maravilla también y, si con todo esto no os he convencido, una última foto, de lo tierna que es la miga, para que os terminéis de animar. Mirad, mirad, si se ve la cremita y todo, ¡hummmmm! Además, si lo probáis todavía calentito, no sé yo si llegará al día siguiente para el desayuno….¡Buen provecho!

Esta receta va dedicada a mi sobri Pablete, el más guapo y simpático de todos los niños,que hoy cumple nada menos que un añito. ¡¡¡Muchas felicidades!!! y que sepas que tu tía te va a hacer todos los chinois y bizcochos que quieras, ¡ja,ja!

sábado, 23 de mayo de 2009

Bea y el postre fácil (si no se te olvida el azúcar)

Aquí os dejo hoy otro plato dulce, un postre que queda muy rico y, lo que es más importante y esencial en este blog, sencillo de hacer. Eso sí, no hay que olvidar un paso muuuuy importante, como postre que es, lleva azúcar. Es que la última vez que hice este plato sufrí el lapsus, achacable a mis nervios de tener que hacer comida para doce, puedo poner de excusa, ¡je,je!, de olvidarme del azúcar, y me quedó un poco soso. Pero os puedo asegurar que, si se hace correctamente queda un FLAN DE QUESO bien rico.
La receta la saqué del blog culinario más cachondo de la web, Pan pa hoy… y hambre pa mañana, escrito con el estilo especial de Julio, que tiene tanto arte y gracia explicando las cosas como preparando platos de auténtico chef profesional. Yo, por supuesto, sólo me he atrevido con esta receta facilita, en la que, por cierto, me excuso así de nuevo públicamente a mis doce comensales de mi comida de cumpleaños, al colega también se le olvidó el detalle de poner que el azúcar era uno de los ingredientes, ¡ejem!. Y es que yo, como cocinillas novata que soy, sigo las instrucciones de mis “maestros” paso a paso, sin cuestionar ninguno, ¡ja,ja!.
Dad una vueltilla por el blog de Julio y ya veréis cómo os engancha. Humor y cocina de la mejor calidad.

Si queréis ver la receta original de Julio, pinchad aquí.

Y esta es la mía:

INGREDIENTES
1 sobre de preparado para flan
2 sobres de preparado para cuajada
1 bote pequeño de nata líquida (200 mililitros)
1 vaso y ½ de leche
100 gramos de queso mascarpone
Azúcar

PREPARACIÓN
En el vaso de la batidora, se echa el preparado de flan, el de cuajada, la nata líquida, el azúcar y la leche. Se bate bien para que se mezcle y se pasa luego a un cazo, para que hierva.
Cuando haya dado un pequeño hervor, se vuelve a echar la mezcla en el vaso de la batidora y ahora se añade el queso mascarpone.
Ahora sólo queda verter el contenido en los vasos o flaneras donde se vaya a presentar para tomar. Depende del tamaño de los recipientes, pero esta receta da para hacer de cuatro a seis flanes individuales.
Se dejan enfriar alrededor se seis horas, para que cuaje bien y ¡listo para tomar!


OBSERVACIONES PARA PRINCIPIANTES COMO YO
Como veis, es una receta muy sencilla, así que apenas hay que dar consejos:
El más importante, como ya os imaginaréis, es no olvidaros del azúcar, ¡ja,ja! La cantidad recomendada será la que ponga en el paquete del preparado de flan o de cuajada, pero si os gusta bien dulce, añadidle un poco más. Si se os olvida como a mí (aunque, con la paliza que estoy dando con el tema, seguro que no), una opción, después de pedir perdón a los invitados, es que cada uno le añada el azúcar que quiera y remueva. El flan se convierte en algo más parecido a las natillas, pero es más comestible.

Dejad que la mezcla en el cazo dé un hervor, porque así se cuajará mejor cuando se esté enfriando. Si no, quedará menos consistente.

Si os gusta el caramelo líquido en el flan, podéis echar un poco en los vasos donde vayáis a servirlos antes de verter la mezcla.