viernes, 5 de junio de 2009

Bea y la dulce Vitoria

Hace pocos días descubrí Vitoria y, la verdad, me sorprendió, no creí que iba a ser tan bonita. Aunque, claro, tener unos anfitriones como los que tuve yo, ayudó mucho. Sobre todo porque ellos tampoco eran de allí, viven en Vitoria por su trabajo, y todos juntos fuimos descubriendo la ciudad: sus calles antiguas formando una almendra alrededor de la vieja catedral de Santa María, a la que le están haciendo un buen lavado de cara, la concurrida calle Eduardo Dato para tomarse unas cañas, el precioso paseo de Fray Francisco, donde, junto al Palacio de Ajuria Enea conviven multitud de casas dignas de ver, los modernos edificios de viviendas de las afueras….


y, cómo no, las pastelerías del centro, donde los típicos “vasquitos” y “neskitas” de chocolate

conviven con dulces clásicos y otras artesanías culinarias con las que se te van los ojos…y el paladar.




Algunas, con nombres tan curiosos y autóctonos como “txapelas”, “alavesicos” o “vitorianicos”


Aquí os dejo estas fotos de algunas de las pastelerías con las que me topé durante mi visita a Vitoria, para que os hagáis una idea de lo que os podéis encontrar y animaros a hacer turismo por España y dejaros caer pronto en Vitoria, que merece la pena.





4 comentarios:

Laura. dijo...

Madre mia cuantos dulces, yo no podria resistir la tentación de llevarme uno de cada, habrá que ir con el bolsillo bien lleno... Besos!

Bea la cocinillas dijo...

Laura,
ya te digo....yo tuve que hacer muchos esfuerzos por no llevármelo todoooooo!!!!

Akane dijo...

Oh oh menudas fotos. Cómo me gustan las pastelerías de verdad, con esos escaparates que hacen que se te salgan los ojos, con tantos y variados dulces artesanales. Me encanta descubrir los dulces típicos de cada zona, porque además hay una variedad enooorme en España.

No he estado nunca en Vitoria pero me encantaría poder ir pronto. Mis padres en cuanto pueden se escapan para allá, es una de sus ciudades favoritas de este país.

Besos!

Bea la cocinillas dijo...

Akane,
qué bien verte de vuelta por aquí. Pues sí, apúntante un día a esas excursiones que hacen tus padres de vez en cuando, ya verás cómo te gusta!