sábado, 11 de abril de 2009

Bea y un plato de pasta

No podía faltar uno de los clásicos de la cocina en este blog, pasta a la carbonara, una de mis salsas favoritas. Eso sí, para seguir con la filosofía del blog, platos sencillos, una versión para hacer en un momentito. Casi se tarda más en cocer la pasta que en hacer todo lo demás. Lo bueno de este plato es que admite (casi) cualquier cosa que haya en el frigorífico. Como yo esta vez tenía una triste salchicha de carne blanca esperando su oportunidad, fue el acompañante que le añadí a la pasta, pero admite otras muchas cosas. Mis favoritas: bacon y champiñones. Lo mismo pasa con la pasta, puede ser espaguetis, macarrones, tallarines… yo compré pasta fresca de raviolis rellenos de queso, así que ahí van mis RAVIOLIS CON SALSA CARBONARA para dos personas:

INGREDIENTES
1 paquete de pasta fresca (en este caso, raviolis de queso)
1 brick pequeño de nata líquida para cocinar
Queso rallado
Salchichas (al gusto de cada uno)
2 huevos
Sal

PREPARACIÓN
En una cazuela se pone a hervir agua con un poco de sal y se echa el paquete de pasta, para cocerlo según diga en las instrucciones. A mí me gusta bastante blandita la pasta, así que la suelo dejar unos minutos más de los aconsejados. Después se le escurre el agua y se reserva.
En una sartén con un poco de aceite se ponen a freír las salchichas, cortadas en trocitos. Cuando estén hechas, se añade a la sartén el brick de nata para que coja el sabor, y luego un puñado de queso rallado, que hará que la salsa espese un poco. Una vez mezclado todo, se cascan en la misma sartén los dos huevos y se revuelve muy rápido, para que se unan a la salsa. Añadir sal si es necesario.
Ahora es el momento de echar en la sartén la pasta y remover para que se impregne toda bien.
Se sirve la pasta y, si se quiere, se le echa por encima más queso rallado.

OBSERVACIONES PARA PRINCIPIANTES COMO YO
Si se quiere conseguir una salsa más ligera, se puede añadir un vaso de leche en vez del brick de nata, pero quizá tengáis que echar más queso rallado, para que no quede la salsa muy líquida.
La sal que tiene que llevar la salsa dependerá de los ingredientes que lleve. Por ejemplo, necesitará más si se acompaña con salchichas que si se hace con bacon, que ya está salado de por sí. Lo mejor es probar la salsa (¡cuidado no os queméis!) y comprobar cómo está para añadir o no sal.
Intentar freír los ingredientes en una sartén honda, porque después hay que echar todo lo demás y la pasta, y así es seguro que os cabrá todo (yo tuve que cambiar de sartén y es un rollo...¡más para fregar!).
Para que la pasta quede suelta, después de escurrirla le echáis un chorro de agua fría. Luego ya se volverá a calentar cuando se añada a la pasta, no os preocupéis.
No estéis mucho tiempo haciendo la salsa cuando echéis los huevos, porque si no estos cuajan mucho y la salsa se vuelve menos líquida.