jueves, 17 de septiembre de 2009

Bea... con permiso

Hoy me atrevo a publicar uno de los dulces más ricos y típicos de Portugal, los famosísimos PASTELITOS DE BELEM.

Por eso digo lo de “con permiso” porque, por supuesto, no quedan como los archiconocidos pasteles de los que os hablé hace poco en mi post sobre mis vacaciones en Portugal. Eso sí, estos también tienen su encanto: están ricos y son facilitos de hacer, ¿qué más se puede pedir?

Me he animado a publicarlos porque me lo ha pedido mi amiga Sara, una enamorada del país vecino, que tiene unos días libres y quiere aprovechar para experimentar en la cocina (ya me contarás qué te parecen).

La receta la empecé a buscar nada más volver de Portugal, para ver qué se podía hacer, y encontré esta tan sencilla en el fantástico blog de Rosa, Bocados dulces y salados, del que ya os he hablado y al que acudo con frecuencia, aunque sólo sea para ver las cosas tan ricas que hace y las preciosas fotos que, oye, mirarla y hacérsete la boca agua es todo uno.


Si queréis ver la receta original de Rosa, pinchad aquí


Y esta es la mía:

INGREDIENTES


4 yemas de huevo

8 cucharadas de azúcar

4 cucharaditas de Maicena

200 mililitros de leche

100 mililitros de nata

Un chorrito de esencia de vainilla

200 gramos de masa quebrada

Azúcar y canela para espolvorear

PREPARACIÓN


Primero se prepara la crema de los pasteles. En un bol se vierten las yemas del huevo y el azúcar y se bate hasta que quede todo bien integrado.

Después se añade la Maicena y se vuelve a batir. Por último, se echa la leche y se mezcla todo bien.

Esa crema se pasa a un cazo y se calienta a fuego lento mientras se da vueltas con una cuchara de madera, hasta que la crema se espese y tome consistencia.

Cuando haya espesado, se retira del fuego y se pone a enfriar sobre un paño húmedo. Se le echa la esencia de vainilla y se remueve para que se mezcle.

Una vez que se haya enfriado, es el momento de echar la nata y remover para que se integre.

Ahora se preparan los moldes. Se tiene que extender con un rodillo la masa quebrada para que esta quede finita. Se corta la masa en redondo (con un vaso, por ejemplo) y se pone en los moldes (pueden ser de madalenas si no tienes alguno especial), aunque antes es mejor que los hayas espolvoreado con un poco de harina, para que luego no se peguen.

Ahora es el momento de verter la crema, ya fría, sobre la masa quebrada. Se hornean durante 8 minutos en el horno precalentado a 250ºC.

Cuando se terminen de hacer, para parecerse más a los originales, se pueden espolvorear con azúcar y canela.

OBSERVACIONES PARA PRINCIPIANTES COMO YO


Como veis, no tienen mucho misterio, pero ahí van algunos consejillos:

Paciencia a la hora de tener la crema en el fuego removiendo con la cuchara de madera. Parece que no al principio, pero de verdad que espesa en un ratito.

Si no tenéis a mano esencia de vainilla, no pasa nada, saldrán igual de ricos.

Yo los he hecho tanto con masa quebrada como con hojaldre. La única diferencia es que, en este último caso, hay que pinchar el hojaldre antes de verter la crema para que no suba en el horno la masa.

Los círculos de masa se hacen muy bien con una flanera pequeña, como habéis visto en las fotos. Los moldes que yo utilicé son los que tengo de silicona para madalenas, pero cualquier molde redondito os vale.



miércoles, 9 de septiembre de 2009

Bea y las galletas impronunciables

Si es que cuando se me mete algo entre ceja y ceja…pues nada, que el otro día, paseando con el ciberespacio culinario, me tropecé con las últimas galletas de El rincón de Bea y no tuve más remedio que hacerlas.

Y esta vez, parece que salieron bien, ya sabéis que no soy muy hábil con el tema galletil, hay que practicar más. Pero estas resultaron realmente fáciles, aunque Bea (la de El Rincón, no yo) dice que quedan blanditas por dentro. Bueno, a mí me quedaron duras por dentro y por fuera, quizá las dejé más tiempo del necesario, pero, aún así, volaron en cuanto abrí la caja y las di a probar.

La única pega, el nombre, porque la gente te dice: “¡qué ricas!, ¿qué son?” y tú eres incapaz de contestarle sin poner cara rara ni titubear: “pues qué van a ser….SNICKERDOODLES de toda la vida”.

No tardéis mucho en hacerlas, están riquísimas, lo que más me gustó, personalmente, fue el toque que le da la nuez moscada (me encanta esa especia) y el aroma que deja en la casa después de hornearlas.


Si queréis ver la receta original (y un poco de historia de las galletas), pinchad aquí.


Y esta es la mía:


INGREDIENTES


125 gramos de mantequilla a temperatura ambiente

110 gramos de azúcar

1 huevo batido

1 cucharadita de extracto de vainilla

250 gramos de harina

Media cucharadita de nuez moscada

Tres cuartos de cucharadita de levadura química

1 pizca de sal

1 cucharadita de canela

1 cucharada de azúcar


PREPARACIÓN


Lo primero, hay que preparar la harina, la sal, la levadura química y la nuez moscada. Todo eso se tamiza y se reserva en un bol.

En otro recipiente, batir la mantequilla con el azúcar hasta que se integre todo bien y quede una crema blanquecina. Añadir el huevo batido y seguir mezclando para que se integre. Añadir también el extracto de vainilla.

Ahora, poco a poco, se va echando en esta mezcla la harina (que estaba con la levadura, la sal y la nuez moscada) y se sigue batiendo para que todo quede bien mezclado.

En un plato hondo aparte, se mezcla la cucharada de azúcar con la cucharadita de canela. Ahí se rebozarán las bolitas de masa. Mientras tanto, se enciende el horno a 180ºC.

Las bolitas tienen que ser del tamaño de una nuez, más o menos. Se pasan por el plato con azúcar y canela y se ponen en la bandeja del horno, que se cubre con papel vegetal para que no se peguen las galletas.

Se aplasta un poco cada bolita y se deja una separación entre cada una de ellas, para que no se junten luego al cocer.
Se hornean durante quince minutos. A media cocción, se abre el horno y se le da la vuelta a la bandeja, para que todas las galletas se hagan por igual.

Sacar del horno y dejar reposar un par de minutos antes de pasarlas a una rejilla para que se enfríen del todo.

OBSERVACIONES PARA PRINCIPIANTES COMO YO


Os lo prometo, son muy fáciles de hacer, a mí me salieron a la primera, así que seguro que no tienen mayor complicación para vosotros. Sólo unos consejillos:


Si se os ha olvidado sacar la mantequilla para que esté a temperatura ambiente o si, simplemente, queréis que esté todavía más blanda (incluso líquida) para que se integre mejor con el azúcar en el primer paso, meterla unos segundos en el microondas. Yo lo suelo hacer porque luego me resulta más fácil trabajar con ella y no me quedan grumos.


No hace falta que las bolitas, una vez aplastadas, se separen mucho las unas de las otras, porque no crecen tanto como otro tipo de galletas, así que casi no hay “peligro” de que se peguen entre ellas.


Con esta receta salen unas 24 galletas.


La masa que se obtiene no es muy difícil de trabajar, queda como arenosa pero no muy pegajosa. Si queréis, podéis untaros un poquito las manos con aceite para poder hacer las bolitas mejor, pero casi no se pega, así que se pueden hacer fácilmente.



viernes, 4 de septiembre de 2009

Bea y un postre refrescante

Todavía estáis a tiempo de preparar esta tarta tan rica, aprovechando los últimos días de calor que todavía nos traerá septiembre, seguro. Hoy toca una TARTA DE LIMÓN que no he sacado de ninguno de mis blogs maestros, sino que me la desveló una amiga madrileña, Reyes, a la que estoy esperando en próxima visita para que me enseñe más recetas tan ricas y fáciles de hacer como esta. Leedlo bien y no tendréis excusa para no probarla…¡y repetirla!


INGREDIENTES


1 tarrina de queso fresco batido (tipo Quark) de medio kilo

1 bote pequeño de leche condensada

3 huevos

3 cucharadas de azúcar

2 limones

Una lámina de masa quebrada


PREPARACIÓN


Lo primero de todo es forrar el molde donde se vaya a hacer la tarta con la masa quebrada. Estirarla bien y cubrir hasta las paredes del molde, para que la mezcla que vamos a preparar más adelante no se desborde.

Se pincha con un tenedor la masa quebrada de la base de la tarta y se mete en el horno a 180ºC mientras preparamos el relleno.

En un bol se echan todos los ingredientes: el queso fresco, la leche condensada, las yemas de los tres huevos (reservar las claras para después) y el zumo de los dos limones, además de la ralladura de uno de ellos (reservar la cáscara del otro).

Se bate todo bien y se vierte en el molde, cuando se vea que la masa quebrada se ha cocinado. Debe estar dentro alrededor de 25 minutos o cuando se vea que ha cuajado todo bien.

Mientras tanto, se baten las claras de los tres huevos con las tres cucharadas de azúcar y cuando la tarta está cocida, se echan las claras a punto de nieve por encima, para volver a meterla en el horno diez minutos más, a 150ºC, sólo con el gratinado, para que se dore un poquito por arriba.

Una vez que se haya cocinado, se puede decorar con la ralladura del limón que reservamos antes.

Para que esté más rica, hay que dejarla reposar y, cuando esté fría, meterla en el frigorífico unas horas antes de consumirla, para que esté bien fresquita a la hora de comerla.


OBSERVACIONES PARA PRINCIPIANTES COMO YO


Como veis, este postre no tiene mucho misterio, pero ahí van algunos consejillos:


El primero de todos, que fue mi gran fallo la primera vez que la hice (y no quiero que cometáis el mismo error), fue no dejar hacer bien la masa quebrada al principio, cuando está sola en el horno mientras preparamos la crema. Aseguraros de que se hace completamente y no queda cruda. Las siguientes veces, yo estiré bien la masa, con un rodillo, antes de forrar el molde, para que quedara finita y se cocinara más fácilmente.


Aseguraros también de forrar el molde hasta arriba, para que, cuando echéis la crema, esta no se desborde por fuera de la base.


Con dos limones queda un sabor rico e intenso a limón, pero sin llegar a ser ácido. Si preferís un postre más acidillo, probad con el zumo de más limones, eso va en gustos.


Si, como yo, utilizáis moldes de aluminio desechables para la tarta, tened cuidado, porque la crema pesa un poco y, cuando la tarta ya está hecha, también. Os aconsejo que no mováis el molde la bandeja de horno y echéis allí mismo tanto la crema como las claras montadas, así evitaréis la posibilidad de que se caiga en el “traslado” del horno a la encimera y viceversa.


La tarta con la base de masa quebrada está muy bien, pero para otra vez lo probaré con una base de galletas, como en las tartas clásicas de queso. Aunque la crema esté líquida cuando se hecha, una vez que se cuaja y se mete en el frigorífico, adquiere bastante consistencia, así que no habrá peligro a la hora de servirla.


Por supuesto, esta receta va dedicada a Reyes, que me ha enseñado uno de los postres que más he repetido este verano y que ahora comparto con vosotros.

¡Muchas gracias!



viernes, 28 de agosto de 2009

Bea y la cocina entre amigos

No hay nada más divertido que invitar a cenar a tus amigos y que, encima, todos participen y se embadurnen bien. Luego todo sabe más rico, ¡ja, ja!. Eso fue lo que pasó el otro día, que vinieron unos amigos a cenar y decidimos liarnos la manta a la cabeza y probar a hacer (por primera vez, lo que tiene más mérito todavía) RISOTTO DE SETAS.

La cosa estaba fácil, porque mi amiga Carlota tenía la receta de una amiga suya que había vivido en Italia y estaba requetebién explicada, por eso no hubo sustos y quedó RI-QUÍ-SI-MO. A ver si al final le voy a perder el “miedo” al arroz y me voy a aficionar.

Además, contamos con la inestimable ayuda de Ana, como chef del sarao (ella sí que tiene tablas en esto de la cocina), de Vero y Elisa, que completaron la cena con una ensalada de para chuparse los dedos, y del chico de la casa, Dani, que ayudó como el que más, como debe ser.

Os dejo la receta tal cual la escribió la amiga de mi amiga, para que no haya confusiones:


INGREDIENTES (para dos personas)

2 chalotas

1 bote de setas secas (de 15-20 gramos)

180 gramos de arroz, variedad Arborio o Carnaroli

Media de vino blanco seco

Queso parmesano (al gusto)

Aceite de oliva

Mantequilla

2 cucharadas de nata (opcional)

Sal

Pimienta


PREPARACIÓN

Poner en 750 mililitros de agua hirviendo las setas secas para que se hidraten. Bastará con tres horas.

Cuando se vaya a cocinar el risotto, colar las setas, reservando el agua, porque será la que se use de caldo para el arroz.

En una sartén honda poner a pochar las dos chalotas, bien picaditas, con una pizca de mantequilla y aceite.

Cuando estén un poco doradas, añadir las setas y sofreír.

Añadir el arroz directamente del paquete y seguir sofriendo, con el fuego medio-alto.

Echar el vino blanco y dejar que se evapore.

Salpimentar.

Ahora, se va añadiendo, poco a poco, el agua de las setas, removiendo el arroz continuamente. Vamos echando una vez que el arroz haya absorbido el agua. Es importante que este caldo se eche hirviendo al arroz, para que no se corte la cocción del risotto.

Hay que ir probando el punto de sal y el arroz para ver si está ya cocido.

Una vez que esté listo (no hará falta todo el agua del caldo), se retira del fuego y se añade queso parmesano rallado (mejor si se ralla en el momento). Si se quiere, se añaden también dos cucharadas de nata. Aquí se puede apreciar la rapidez den Ana para rallar queso...

Mezclar bien el arroz y ya está listo para servir y disfrutar de este maravilloso plato. Aquí se puede apreciar la hábil mano de Carlota para mezclar todo bien...

OBSERVACIONES PARA PRINCIPIANTES COMO YO


Os lo aseguro, es muy fácil y está bien rico. Si nos quedó bien a la primera, sin tener experiencia, es que lo puede hacer cualquiera, seguro (sin menospreciar a mis pinches, ¿eh?).

Eso sí, es un plato contundente. Acompañado con una ensalada, ya tenéis la comida/cena resuelta.


El arroz que hay que comprar es el Arborio o Carnaroli. Yo nunca había oído hablar de él, pero debe de ser el que se utiliza en Italia para los risottos. No sé cómo quedará con otro tipo de arroz, pero ya os digo que es fácil de encontrar en supermercados como Eroski, Carrefour o El Corte Inglés.


Es mejor que uséis para cocinar una sartén honda, porque como se va a añadir el arroz y el caldo, así tenéis sitio de sobra y sin peligro de que nos os quepa.

Es aconsejable colar el agua de las setas, porque a veces estas tienen restos de tierra. Nosotros no pudimos porque no teníamos un colador de tela, pero tuvimos cuidado de coger el agua con un cazo de la parte de arriba, sin llegar al fondo, por si acaso había “restos”.


Este es un risotto con setas, pero es un plato que se puede preparar con otros ingredientes, como verduras o carne. Cuando prueba más alternativas, os iré contando.


Siento que las fotos no sean muy buenas, pero imaginaos el “caos” en la cocina con tanta gente y encima yo con el objetivo metido en todo el barullo. La mayoría salieron movidas, muy iluminadas…estas son las que he podido salvar.

Pero, para terminar, una foto de los que participaron y disfrutaron de la cena. De izquierda a derecha: Dani, Vero, Ana, Carlota y Elisa.

¡Muchas gracias a todos!